jueves, 25 de agosto de 2011

LA ÚLTIMA VOZ DE "LOS PANCHOS"

"Los "Panchos" con Enrique Cáceres

Otra formación de "Los Panchos"

"Los Panchos" en una foto antigua

Acaba de morir en este mes de agosto el último cantante del mítico trío mexicano Los Panchos, Enrique Cáceres Méndez, si bien desde hace ya más de una década esa formación se había convertido en una especie de franquicia, con diferentes integrantes. Precisamente el último sobreviviente de los fundadores, el polémico Alfredo Gil, cedió los derechos de la marca a un empresario valenciano que tuvo múltiples pleitos acusado de usar el nombre de Lo Panchos en diferentes tríos.
Los Panchos originales fue formado por los mexicanos Alfredo El Güero Gil y Chucho Navarro Moreno y el portorriqueño Herminio Avilés Negrón. Con los años fue renovándose y en los sesenta Cáceres entró en la formación grabando con ellos más de doscientas canciones .Alfredo Gil, cuya vida fue tormentosa ya que en una pelea en un local nocturno mató accidentalemente a un guardacoches, y posteriormente pasó seis meses en una cárcel por una disputa económica con uno de sus promotores acabada a tiros. Y es que el trío original tenía fama de juerguitas y  borrachos. En su lecho de muerte, el gran cantante mexicano Jorge Negrete se quejaba de que ellos que habían sido unos bandidos, que habían bebido de todo y habían hecho las barbaridades más grandes estuvieran tan saludables y él que se había abstenido de todo moriría en Los Ángeles de una hepatitis C que había contraído en su juventud.
Aunque el bolero nació en España es una música esencialmente hispanoamericana. En Cuba, allá por 1886, se puede fechar el primer bolero tal y como los conocemos ahora, obra del cubano José Pepe Sánchez, que compuso “Tristezas”. En una entrevista que le hice hace ya unos años al músico cubano César Portillo, compositor de unos cuarenta boleros, el más conocido de ellos  “Contigo en la distancia”, decía que “el bolero nació cantado en español y con guitarra, una guitarra que asimismo propicio la detonación rockera”. Y afirmaba asimismo que no moriría nunca ya “que el ser humano responde a intereses propios y la vida sentimental y amorosoatiene una gran importancia y el bolero exalta esas vivencias”.
El caso es que el trío “Los Panchos”, que nació con una componente de apellido Avilés y acaba con el fallecimiento de otro con apellido Cáceres (ambas ciudades españolas), ha sido el exponente más conocido y popular de los boleros. Y, además, es la formación más conocida de un fenómeno musical muy mexicano: los tríos.



martes, 16 de agosto de 2011

LOS LADRONES DE ESTRELLAS (relato)


Y tiritan, azules, los astros, a lo lejos
Pablo Neruda


Aquiles García Lamela era tío abuelo de Abril. Acababa de regresar de su largo exilio en México. Casi cincuenta años lejos de su tierra natal. Se había tenido que marchar poco antes de que finalizase la guerra civil y desde entonces no había vuelto a ver las brumas y los verdes y húmedos prados de su Galicia, ni su mar alborotado. Ahora, por fin, volvía ya con demasiados años encima pero con la ilusión de una nueva etapa, aun sabiendo que sería la final de su larga y azarosa vida. Abril quería conocerlo y por eso decidimos emprender viaje hasta Orense, concretamente hasta Sarreaus, un pueblo -casi una aldea- donde había ido a vivir a la casa de una hermana. El viernes, al caer la tarde, llegamos a Verín y nos instalamos en su Parador situado a las afueras de la población, como suele ser costumbre en esta red de hoteles que busca parajes bellos y tranquilos. En este caso, en la cima de un monte, rodeado de viñedos y justo al lado del castillo de Monterrei, un buen conservado baluarte medieval que dicen sirvió de refugio a Pedro I El Cruel en las luchas contra su hermano Enrique II de Trastamara, un dato histórico un tanto dudosos, según mi particular criterio, pues conozco ya un montón de sitios donde paró El Cruel, que debió ser un rey no sólo muy batallador sino muy viajero.

Nada más ocupar la espaciosa habitación, Abril telefoneó comunicando nuestra llegada. Se decidió que allí mismo esperaríamos al recién repatriado. Aquiles resultó ser un viejo pequeño, delgado, que conservaba casi todo su pelo, eso sí muy blanco, y con unos vivaces y alegres ojos azules. Se mantenía muy bien para su edad y parecía tener una mente ágil y lúcida. Tras los abrazos y primeras impresiones de rigor, decidimos cenar en el comedor del Parador : él, nosotros dos y otra sobrina que lo acompañaba. Como nos dijo, estaba contento por su regreso y con unas enormes ganas de recorrer toda Galicia, en principio, para después visitar otras ciudades españolas. Apenas hacía tres semanas que había llegado y se encontraba lleno de ganas de vivir, de recobrar todos esos años lejos de su tierra. Por eso, al pedir la cena fue tajante: quería pulpo, pulpo á feira, y regado con un buen vino tinto, un vino de la tierra, de allí mismo, de Monterrei pues quería comprobar hasta que punto era cierto lo bien que le habían hablado de los nuevos vinos gallegos.
Tras la cena, excelente, que fue larga y muy hablada y en donde Aquiles se reveló como un conversador sabio, de buenísima memoria y muy ameno, dimos un ligero paseo por las afueras del Parador, presidido por la poderosa imagen iluminada del castillo, que destacaba en la apacible noche tachonada de estrellas como un gigantesco y admirable decorado.
--¿Saben lo que más ha cambiado en todos estos años? preguntó el anciano en un momento dado del paseo - ¿Lo que más contrasta con los recuerdos de cuando era un rapaz aquí en Galicia?. El cielo, el cielo por la noche. Me fijé en ello hace ya muchos años, en México capital. Allí, como en todas las ciudades, el cielo cuando está estrellado es menos cielo del que recuerdo de cuando era niño. Tanta luz, tanta iluminación en las ciudades y en los pueblos , no dejan observar a gusto el cielo cuajado de estrellas..
Dio unos pasos más y alzo una mano, aun firme y vigorosa pero con esas manchas marrones que son portavoces de la vejez, señalando el oscurísimo cielo que lucía con multitud de puntos brillantes como alfileres de luz clavados en una negra tela de satén.
-Miren: se ve bien la luna... y allí Venus..., y aquello seguramente será Júpiter.- fue señalándolas- En las ciudades ya no se pueden distinguir. ¿Y las demás estrellas y constelaciones, menos brillantes o más lejanas, dónde están?. De crío me gustaba mucho mirar durante las noches al cielo, contar y localizar los astros. Tenía un mapa de la esfera celeste y casi me lo sabía de memoria, con la situación de un buen montón de estrellas. Era un pequeño astrónomo aficionado a mirarlas, a reconocerlas y a soñar con ellas en otras vidas, en aventuras, en un mundo mejor... Un mundo que no fue así, que no es así, sino cruel, lleno de guerras despiadadas como la nuestra que rompió a España en dos, y como tantas otras que no cesan... ¿Dónde está ahora la Vía Láctea?. Con todas esas excesivas luces y con tanta contaminación ¿cómo puedo localizar a Retículo, Ofiuco, tucán o Berenice? ¿Dónde están Eridano, Perseo y tantas otras?
*****
Al día siguiente, fuimos a comer a casa de la hermana de Aquiles. Mientras se ultimaban los preparativos en la cocina, dimos un largo paseo por los campos de los alrededores. Hacía un buen día, con un sol luminoso y ese cielo del norte que cuando está despejado y sin nubes tiene una intensidad de color azul difícilmente encontrable en otros parajes. Mientras caminábamos el anciano seguía contándonos su vida de trasterrado. Poco después de llegar a México, donde había sido excelentemente acogido como a tantos otros españoles exiliados tras la guerra, le facilitaron un empleo en un taller de encuadernación en donde aprendió el oficio y conoció a la que luego sería su esposa, la hija del dueño.
-Allí fui feliz y encontré las que terminarían siendo mis dos pasiones: el amor de mi mujer y el amor por los libros bien encuadernados en piel -fue rememorando mientras daba unas ligeras chupadas al tallo de una hierba arrancada durante la caminata-. Lucita, que así se llamaba, tenía unos grandes ojos negros y una luminosa piel dorada.. A veces no reparamos en ello pero la piel es muy importante, mucho... Tanto en las personas como en la encuadernación de los libros. Las personas nos miramos, nos hablamos, pero no acabamos de conocernos de verdad hasta el momento en que nos tocamos, hasta que juntamos piel contra piel. ¿Os imagináis un mundo en que la gente no se rozara, no tuviera contacto físico?
Al cabo de unos minutos, ya regresando hacia la casa, volvió a aclarar el tema.
-Primero, el trabajo en la encuadernación no me dijo nada. Lo hacía porque era una manera de poder vivir. Pero poco a poco fue gustándome. Fui encontrando agradable tratar la piel, acoplarla a las páginas de los libros, darle forma, decorarla... Hay muchas maneras de encuadernar en piel: la plateresca, la heráldica con diversos escudos, la Duseil, la francesa, la barroca, la imperio, la neoclásica, la gofrada... Me especialicé en la encuadernación llamada de encaje, una técnica procedente los siglos XVII y XVIII, consistente en el uso de finos hilos dorados y unas ruedas que van formando una orla que contornea las tapas. Se puede hacer con motivos florales o geométricos, admitiendo muchas filigranas y formas... Ya sé que lo importante de un libro es su contenido, que lo demás es apariencia simplemente. Pero a veces, transformar un viejo ejemplar, releído y en mal estado, y convertirlo en un bello libro, de bruñido tafilete y panes de oro, es como crear a una nueva y prometedora criatura.
Aquiles, ya lo he hecho notar anteriormente, era un buen conversador. Saltaba de un tema a otro con facilidad, poseía una amplia erudición, y a veces se detenía en temas infrecuentes pero de los que hablaba con solvencia y de los que sacaba lúcidas consecuencias. Sólo con la guerra civil se mostraba amargo y un tanto reticente. Apenas se refería a ella y sólo cuando era imprescindible. Había sido -y continuaba siendo- republicano de izquierdas. Pero, según comentó, ahora era bastante escéptico en cuestiones políticas. La actual izquierda le parecía tímida y entregada al triunfo del mercado y a las teorías de la globalización. Así lo comentó más tarde, a los postres de la cena, con unas copas de orujo de la tierra, poco antes de que anunciáramos nuestra marcha y lamentáramos la breve estancia a causa de compromisos por nuestros trabajos.
Ya como despedida, cogiendo con cariño una mano a Abril, nos instó a que no cayéramos en el escepticismo y que viviéramos intensamente la vida en todas sus facetas.
-Hay que luchar siempre en esta vida -nos animó-, vender caras las ilusiones y creencias, no abandonar nunca. No permitíais que os roben las estrellas: si las del cielo ya se encuentran con dificultad y esfuerzo, las otras estrellas, las íntimas de cada uno, nadie debe apagarlas.
Cuando ya en el coche nos alejábamos, dejando atrás la iluminada silueta del castillo de Monterrei, a la vista del cielo estrellado teníamos presente la entrañable figura y la interesante conversación de Aquiles. Entonces no sabíamos que nunca más podríamos volver a hablar con él. Un ataque al corazón se lo llevó a las pocas semanas. Apenas había tenido tiempo de disfrutar de su tierra desde que regresó a España después de toda una vida de exilio.
(Del libro "Tú serás mi último fracaso")

jueves, 11 de agosto de 2011

LA JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD ( CON LA IGLESIA HEMOS TOPADO)


La visita del papa Benedicto XVI a Madrid, dentro de la Jornada Mundial de la Juventud que se celebra del 16 al 21 de agosto ha suscitado una amplia polémica tanto en los medios de comunicación tradicionales -prensa- como en las redes sociales. Se debate la oportunidad de esas Jornadas y su coste económico y en Facebook hay multitud de peticiones que el dinero que costará se dedique a paliar la hambruna en Somalia. También se protesta por los beneficios económicos otorgados a la visita y por la prohibición de una marcha laica en protesta por ello.
Todo ello puede resumirse en un dicho tradicional español: Con la Iglesia hemos topado. Es una variante de la frasE que se encuentra en el Quijote de Cervantes. Exactamente lo que se dice es “con la iglesia hemos dado, Sancho”. Y se refiere a un edificio (iglesia) en El Toboso, pero desde entonces siempre se ha aplicado a la Iglesia como institución.
La Jornada Mundial de la Juventud y la visita del Papa costará, según cálculos de los organizadores, unos 50 millones de euros, y recaLcan que nada han puesto los poderes públicos, sino que se recaudarán en base a los asistentes y a las donaciones especiales de empresas. Claro que esas empresas donantes podrán deducir de impuestos ese donativo, con lo que se mermarán los ingresos  que recauda Hacienda.. Además, se ha puesto a disposición de los organizadores grandes espacios públicos, como aeródromos, y se cerrarán al tráfico importantes calles del centro de Madrid. Asimismo, se han facilitado 600.000 bonos especiales para el transporte público con un precio especial (80% menos) y se han tenido que convocar  horas extraordinarios de los empleados del metro, con un cosso estimado de 60.000 euros. Todo ello, lo abonará el Gobierno de Madrid, que es del Partido Popular. Y en estos tiempos de crisis financiera mundial, de intentar por todos los medios reducir los gastos públicos, esto no parece muy ejemplar amuchos españoles.
Más motivo de polémica ha suscitado tambien la publicación del menú que se ofrecerá al Papa, séquito ysus numerosos invitados. Beberán vino blanco de Rueda y vino tinto Rioja, reserva. Como aperitivo tendrán aceitunas españolas, tostas de foie, cucharitas de corazón de alcachofas con salsa holandesa, tabla de ibéricos y quesos. Después, salmorejo con virutas de jamón y solomillo de ternera con compota de cebollas, puré de patata y verduras salteadas. De postre, helado de limón con salsa de bayas de enebro y gelatina de gin tonic, acompañados de vino dulce Pedro Ximenez. Habrá cafés e infusiones, dulces típicos españoles, gominolas de cerveza, yemas de Santan Teresa (no podian faltar, por supuesto), minirrosquillitas y tejas.
Pero, como recordó públicamente a los jóvenes asistentes a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) el arzobispo de Toledo y primado de España, Braulio Rodríguez Plaza, la visita del Papa “no es un festival de rock”. Por otra parte el profesor de Nueva Delhi, Anil Aggrawal, estudioso desde hace años de la Biblia , afirma que en ella aparecen numerosas
referencias explícitas a “adulterios, incestos, acosos sexuales, agresiones sexuales facilitadas por drogas, violaciones, violaciones colectivas, homosexualidad, travestismo, voyeurismo, bestialismo, exhibicionismo y necrofilia”. Pone como ejemplo, un episodio del Génesis en que las hijas de Lot emborrachan a su padre y lo violan. “Es muy posible que nuestros actuales patrones de comportamiento sexual estén influidos, de modo subconsciente, por estos textos antiguos”, concluye Aggrawal en su estudio. O sea que los jóvenes tienen que tener claro que no asisten a un festival de rock pero tampoco deben seguir al pie de la letra la Biblia.

jueves, 4 de agosto de 2011

2012 ¿FIN DEL MUNDO SEGÚN LOS MAYAS?


Calendario maya

Templo/pirámide en Uxmal/Foto del autor

Uxmal,entrada al templo figurando el rostro de un dios/Foto del autor

Una estela con jeroglíficos/Foto del autor

Parece ser que entre los jóvenes mexicanos se afianza la idea de que en 2012 se acabará el mundo. Al menos eso dicen algunas informaciones periodísticas que comentan que las consultas a psicólogos, gurús, entrenadores mentales, coach y otra serie de terapeutas (sin títulos científicos, la gran mayoría) se han incrementado mucho en los últimos meses bajo el síndrome de la angustia por ese previsible final del mundo. Y todo a cuenta de que algunos estudiosos y científicos (también sin título académico, que eso abunda mucho por aquí) desde hace algún tiempo vienen asegurando que según las profecías mayas el mundo se acabará el próximo año, tesis que también han recogido algunas películas de Hollywood, siempre tan aficionados a las catástrofes.
A los mayas se les ha llegado a calificar como "los intelectuales del Nuevo Mundo", en gran parte debido a sus estudios sobre astronomía, sus calendarios y a la complejidad de su arquitectura, aunque uno de sus estudiosos, el arqueologo e historiador Víctor W. von Hagen, que ha escrito sobre ellos en libros como "El mundo de los mayas" los califica simplemente de teocracia feudal.Y es que los libros del Chilam Balam (significa brujo o jaguar), que son la traducción al español de antiguo jeroglíficos mayas, recogen siete profecías en las que se dice que el 21 de diciembre de 2012 terminará un ciclo y comenzará el Sexto Sol (ahau). Algunos han querido ver que en esa fecha se terminaría el mundo y muchos aficionados a las ideas apocalípticas han hecho suya esa interpretación. Pero todos los expertos y estudiosos reputados de la cultura maya coinciden en que tan sólo anuncian un cambio de ciclo dentro del calendario maya.

martes, 2 de agosto de 2011

ISLA JANITZIO


Lago de Pátzcuaro/Foto del autor

Isla Janitzio/Foto del autor

Pescadores con las redes en forma de mariposa/Foto del autor

Estatua de Morelos/Foto del autor
En el estado de Michoacán (que en náhuatl significa ligar donde abunda el pescado),donde se encuentra el famosísimo santuario de las mariposas Monarca,llegadas desde los Grandes lagos de EEUU y Canadá para invernar aquí por el otoño, cerca de su capital Morelia, se encuentra el lago de  Pátzcuaro y en él encontramos la turística y publicitada isla Janitzio. La imagen de los pescadores con redes en forma de mariposa, que capturan  unos pequeños pescaditos blancos, han aparecido en casi todas las revistas y documentales dedicados al turismo.
La pequeña isla de Janitzio, con forma cónica, tiene en su punto más alto una gran estatua de cuarenta metros de alto del héroe de la independencia José María Morelos y Pavón. Se puede entrar en su interior y subir hasta lo alto para,contemplar la panorámica de la isla y del lago. Pero es en el Día de Muertos cuando la isla -una iglesia, un cementerio, muchas tiendas de recuerdos y restaurantes-  recibe a más visitantes y su pequeño camposanto se ve aborrotado de gente. La noche del 1 de noviembre hay un desfile de canoas decoradas y las celebraciones se suceden conservando una de las tradiciones religiosas más antriguas de sus antecesores, los purépechas, descendientes directos de los tarascos que hacia el siglo XIV ocuparon estas tierras.

martes, 26 de julio de 2011

UNA NUEVA LUCHA DE CLASES


El M-15 o los Indignados siguen con sus protestas. Los últimos en protestar fueron los jóvenes-y no tan jóvenes- de Israel. En Madrid han confluido caravanas procedentes de diversos puntos de España y ocupando de nuevo la puerta del Sol o el parque del Retiro siguen con sus asambleas y sus propuestas. Incluso el premio Nobel de Economía 2001, Joseph Stiglitz, autor de El malestar de la globalización los fue a ver y les dirigió la palabra, animándolos a profundizar y sistematizar sus propuestas. Porque precisamente eso es lo que necesita ese movimiento de protesta que reclama una profundización en la democracia aunque no acaba de definir el cómo más allá de formulaciones genéricas. Y corre el peligro de quedarse en un movimiento romántico, anecdótico y folklórico si no logra articularse y dar profundidad a sus propuestas.

En el fondo, ya lo apuntábamos en un artículo anterior, lo que subyace es una defensa del Estado de Bienestar y la necesidad de regular los mercados por los Estados, y no al revés, como está sucediendo en algunos casos. Estamos viviendo una nueva etapa en la lucha de clases, bien definida y analizada por Marx y por Engels. Solo que en la actualidad esa lucha de clases la están llevando a cabo los nuevos ricos y los nuevos capitalistas, especialmente los ligados al sector financiero -que es el menos productivo de todos- que aprovechan la debilidad general del sistema democrático para intentar implantar nuevas reglas. Si el Estado del Bienestar, impulsado después de la Segunda Guerra Mundial por socialdemócratas y cristianodemócratas se basa -a grandes rasgos- en repartir las plusvalías entre empresarios y trabajadores, de tal manera que los primeros además de obtener ganancias pudieran invertir una parte en mejorar la estructuras de sus empresas y los segundos obtuviesen además del salario directo un salario social (sanidad y educación gratuita, principalmente) y un salario diferido (pensiones), ahora ese pacto quiere ser abolido unilateralmente. Ante la debilidad de una clase política de izquierdas débil y un tanto desorientada con el fenómeno, entre otros, de la globalización, y una clase política conservadora, proclive a la ideas del mercado (las empresas deben ganar más todos los ejercicios en una progresión infinita y los salarios deben estar ligados únicamente a la productividad del momento y que cada cual se las arregle por su cuenta después) el pacto del Estado del Bienestar se está rompiendo.

Para atajar esta situación debe rearmarse el Estado que lleva ya varias décadas en situación de debilidad, cediendo posiciones. Necesitamos políticos más audaces, más firmes en sus convicciones, más luchadores por defender (y acrecentar) los principios ahora en peligro. Y para ello se necesita más política, más hombres y mujeres implicados en defender esos derechos en peligro. Y los indignados, o como quieran llamarse, deben continuar, dando incluso nuevos pasos al frente, concretando sus reclamaciones, articulándose adecuadamente y formulando racionalmente sus peticiones. Y la clase política deben escucharlos o, cuando se den cuenta, serán prescincibles y los defensores del capitalismo radical y ultranza los habrán suprimido, no les serán necesarios.

lunes, 11 de julio de 2011

OAXACA Y LA GUELAGUETZA: COLOR, MÚSICA Y DANZA











Diversos momentos del espectáculo/Fotos del autor

Oaxaca es un estado mexicano situado a orillas del océano Pacífico y cuya capital, del mismo nombre, una de las ciudades coloniales más hermosas y declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, se encuentra en el interior, casi en el centro del territorio, rodeada de interesantes y valiosas zonas arqueológicas. Fue habitada por zapotecos y mixtecos, constructores de Monte Albán. En 1486 los aztecas conquistaron el lugar estableciendo el poblado de Huaxyácac, que significa sobre el lugar de los guajes (la palabra viene del nahualt y designa unas especies vegetales, aun que también se la emplea despectivamente para llamar a los tontos y, por supuesto, no tiene nada que ver con la palabra asturiana de "guaje", que se refiere a los ayudantes mineros de poca edad) y los españoles la refundaron en 1522 llamándola la Nueva Antequera, y diez años más tarde el emperador Carlos V le otorgó el rango de ciudad.
Todos los años, desde hace más de setenta , se celebra un festival folclórico conocido como La Guelaguetza (palabra zapoteca que es indicativa del acto de participar), una muestra de danza, baile y canto de origen indígena y, sin duda, el más famoso de todo México. En él -este año tendrá lugar los días 25 de julio y 1 de agosto- se convocan a grupos de danzantes y músicos de diversas regiones de Oaxaca. Todo un intenso espectáculo de color, movimiento y música recreando tradiciones  y que suele durar entre tres y cuatro horas, que tiene lugar en un auditorio al aire libre construido especialmente para el festival y situado en el Cerro del Fortín, en las cercanías de la ciudad. Una cita imprescindible para los amantes del folclore y de la música.

domingo, 10 de julio de 2011

¿PÚBLICO O PRIVADO?

C.Niemeyer en Avilés/Foto del autor
La posible cesión que quiere hacer el saliente gobierno del Principado de Asturias de una de sus infraestructuras culturales más ambiciosas, el Centro Niemeyer (costó más de 40 millones de euros de los presupuestos autonómicos), a la Fundación de su mismo nombre, con mayoría de capital privado, ha levantado la polémica. Muchos se preguntan el porqué de esa cesión -hay otras fórmulas de colaboración- y el porqué de cincuenta años -un periodo que se antoja muy largo y abarca varias generaciones-. En el fondo, la cuestión viene a remitir a la ya establecida discusión de enfrentar lo público y lo privado, que es la línea fuerza que separa los conceptos de derecha e izquierda. En realidad, lo concerniente sobre todo a educación, sanidad, cultura e infraestructuras, pues en el resto cada vez hay más coincidencias. Y todo ello, bajo la premisa cada vez más exitosa y extendida de que lo privado funciona mejor que lo público.
Una premisa que no tiene que ser necesariamente cierta. Hay cosas públicas que son un desastre, lo mismo que muchas empresas privadas. Y, al contrario, empresas públicas que son gestionadas perfectamente. El estado de bienestar europeo no funciona, o directamente no existe, en otros países donde lo privado y el mercado puro y duro son los que rigen. Es como otro de los conceptos que se repiten con indudable éxito: los gobiernos no crean empleo, sólo lo pueden hacer las empresas. Lo cual es una media verdad o, quizás más apropiadamente una media mentira. No tengo datos estadísticos precisos a mano, pero los gobiernos sí crean empleo y en proporciones muy notables al gestionar capítulos como la educación o la sanidad (maestros, profesores médicos, enfermeros.), en las fuerzas de seguridad (militares, policías nacionales, autonómicos o locales, guardias civiles.), funcionarios de todo nivel., así como en los proyectos de obras públicas.
La calidad, eficacia y transparencia en la gestión es lo que importa y lo que debe reclamarse. Eso se puede conseguir tanto en lo privado como en lo público. Con el añadido de que en esto último, en lo público, se beneficia igualmente a los accionistas, que en este caso somos todos.
(Publicado en El Comercio/La Voz de Avilés.10.07.2011)
 

jueves, 7 de julio de 2011

LOS CRUELES GUERREROS DE TULA, COMEDORES DE CORAZONES DE SUS ENEMIGOS

Los cuatro atlantes/Foto del autor

Uno de los guerreros con su tocado/Foto del autor

Piramide en Tula/Foto del autor

Perspectiva de Tula/Foto del autor

Otro aspecto de los guerreros gigantes/Foto del autor

Columnas y atlantes al atardecer/Foto del autor

Tula, es una ciudad situada a 65 kilómetros de la ciudad de México, sede de una refinería, que cuenta con cerca de 40.000 habitantes. Pero su importancia e interés radica en que fue la capital de la antigua civilización tolteca y famosa por sus ruínas arqueológicas que cuentan con imponentes guerreros de 4,5 metros de altura. Tras la caída de Teotihuacán los toltecas se trasladaron del norte al centro de México y fundaron Tula en el siglo IX y llegó a contar con los mismos habitantes que tiene hoy en día. Fue un reino militarista, con fuerte implantacióin de una cruel brujería religiosa que exigía como dieta habitual los corazones de guerreros sacrificados. Extendieron su influencia por la costa del Golfo, como Tula, y se han encontrado coincidencias con civilizaciones de Tennessee e Illinois, en Estados Unidos. Fue abandonada  en el siglo XIII, seguramente destruída por los chichimecas.
En un paisaje cuidado se encuentran las ruinas de la ciudad. Destaca el juego de pelota, una piramide conocida como el templo de Tlahuizcalpantecuhtli (estrella de la mañana, Venus), y la singularidad de los cuatro atlantes de basalto: guerreros vesridos con tocados, petos y faldellines, con arcos y cuchillos. Es una de las ruínas arqueológicas más interesantes de las muchas que se pueden visitar en los alrededores de la capital mexicana.

lunes, 4 de julio de 2011

EL CASO DE LOS GEMELOS (relato)

Después de leer el periódico ya no tenía más trabajo que hacer esa mañana. Hacía tres semanas que nadie se acordaba que existía. La placa en la puerta de mi oficina estaba tan llena de polvo que con dificultad podía leerse “B. Romaña. Detective”. Claro que ser detective privado en una ciudad de cien mil habitantes no era un gran negocio. Mientras tanto decidía donde tomar el aperitivo del mediodía -vino tinto ya que sus fenoles ayudaban a la salud, según acababa de leer- mi mirada vagaba por el paisaje acostumbrado que se veía desde la ventana de los diez metros cuadrados de oficina alquilada: el parque apenas sin árboles y con muchas losas, el puerto, los muelles con un solo barco, los tinglados al aire libre con lingotes oxidados, los gasómetros y los altos hornos. Todo sin movimiento, tan vacío de actividad como de dinero mi cuenta corriente.

Estaba en estas interesantes reflexiones cuando se abrió la puerta y entró una joven morena, más bien baja y ligeramente gordita. No era Laureen Bacall pero yo tampoco era Bogart, aunque sí compartía su teoría de que un par de güisquis todo lo arreglan. De todas formas ella no estaba mal y tenía una cara simpática. Después de indicarle un asiento y efectuar las formalidades habituales de saludos e intercambios de nombres entramos en materia. Venía a verme en nombre de su jefe -con demasiado dinero para rebajarse a hablar directamente con uno como yo-, un avispado comerciante que había descubierto mucho antes que los bancos que lo que verdaderamente da dinero son las comisiones. El millonario estaba inquieto y preocupado por su hija, titular de una farmacia en donde la policía había encontrado un montón de papelinas de heroína cuando la alarma había sonado por la noche y sorprendieron dentro a un raterillo de poca monta.
--Seguramente las papelinas eran del ladrón -explicó Estela, que así se llamaba la moza- pero la policía no acaba de verlo claro y está haciendo un montón de preguntas. Don Juan quiere que usted investigue ya que piensa que posiblemente alguno de los mancebos está complicado en el asunto. Sobre todo quiere discreción y le pagará, como es lógico, puntualmente sus honorarios.
Esa última precisión era muy convincente. Anoche había dejado a deber un par de copas en "Vértigo", un tugurio con pretensiones cerca de la oficina poblado de chicas de alterne que de vez en cuando me invitaban a una consumición gratis, no sé si por ser cliente habitual o porque las trataba como a señoras. Además, estos encargos eran mi trabajo, un trabajo en donde no se podía escoger. Había que dejar al destino que actuase, aunque tenía bien asumido que casi siempre el destino era un desatino.
La farmacéutica tenía su establecimiento situado en calle muy céntrica, comprado a golpe del talonario de su progenitor cuando se retiró el anterior propietario y traspasó la oficina. La hija de don Juan era una mujer joven, casada y con tres hijos, que parecía cualquier cosa menos un camello. Ya se sabe, los que optan por estudiar farmacia suelen ser hijos de papá, formales, alumnos nada brillantes pero correctos y muy conservadores. Siempre me pregunté si es que la carrera imprimía ese carácter de gente de orden y un poco carca o era al revés. Seguramente era lo último, en este país las personas que no optan por ser funcionarias y tienen posibles estudiaban medicina o farmacia, salvo los que hacían ingeniería.
Tras las primeras investigaciones -rutinarias y breves entrevistas con la farmacéutica y sus mancebos- poco saqué en claro excepto que ella parecía inocente, estaba preocupada y aquel lío no lo comprendía. Iba a cerrar el asunto decidiendo que las papelinas eran del ladronzuelo cuando reflexioné que un poco más de atención al tema no estaría mal. Mejoraría mi economía, apuntalaría la verdad cualquiera que fuese, y al bueno de don Juan no le harían mella unos cuantos miles de pesetas de más en la factura. La vida era dura.
Estaba estudiando cómo prolongar el encargo tomando un rioja en el bar de al lado de la farmacia, frecuentado por políticos locales ya que el Ayuntamiento estaba cerca, y por constructores que invitaban a café a los funcionarios municipales a ver si así sus expedientes de obras caminaban un poco más aprisa, cuando reparé en la presencia de "El Torcido". Un tipo alto, delgado, que se las había tenido que ver con la Justicia un montón de veces, pero sin mayores consecuencias que unos días de cárcel, que hacía toda clase de negocios y ninguno muy limpio. Al parecer, aunque la poli no había conseguido demostrarlo, estaba metido en asuntos de facturas falsas, subastas y droga. Pensaba en esas cuestiones, mirando a "El Torcido" -mote familiar, pues caminaba muy derecho- y a su ropa elegante, llaves del Mercedes al lado de la taza de café, y teléfono móvil bien visible, cuando se le acercó un tipo chupado y miserable, conocido camello callejero de pocas pretensiones. Algo hablaron y enseguida se separaron, largándose el pequeño distribuidor a seguir su ronda por la parte vieja de la villa.
No habría pensado más en el breve encuentro que presencié por la mañana si no fuera porque volví a encontrar a "El Torcido" -siempre con la barbilla levantada perdonando la vida a cuantos le rodeaban- cuando tomaba con desgana la penúltima copa antes de acostarme a soñar que era el rey del mambo, que los sueños son muy agradecidos. Estaba acodado sobre el mostrador del "Vértigo" haciendo equilibrios sobre un taburete demasiado alto e intentado que Carmen "La China", una rubia del frasco que parecía estar muy orgullosa de su 1,20 de pecho, me invitase a otro güisqui, cuando vi entrar al subastero en compañía de Julián Treceiro, uno que tenía una gestoría que parecía funcionar bien. Una pareja nada chocante salvo la circunstancia de que Treceiro tenía un hermano gemelo, de esos univitelinos o clónicos, que más da, que parecían idénticos, calcado el uno del otro. Y, qué casualidad, el hermano gemelo, de nombre Julio -originales los padres al llamar a los gemelos por nombres casi iguales que empezaban ambos por la misma letra, la jota-, estaba casado con la farmacéutica cuyo padre me estaba pagando la subsistencia en aquellos días.
La verdad es que sólo la agudeza que proporciona el güisqui -bebía JB, quizá porque esa marca era la que tomaban Graham Greene y los personajes de sus novelas- a esas horas de la madrugada me hizo sospechar de aquel encuentro. Con cuatro copas, y creo que llevaba alguna más, enseguida establezco conexiones y logro relacionar hechos que normalmente no los consideraría demasiado. Pero es que la historia de los dos gemelos era peculiar. Sus padres llegaron a la ciudad hacía bastantes años, al mismo tiempo que toda la avalancha de gentes que habían acudido cuando la instalación de la gran empresa siderúrgica, en plena decadencia de la autarquía soñada por el dictador y al principio del desarrollismo. Enseguida hicieron algunas pesetas, pusieron un bar en uno de los poblados surgidos con la emigración y después compraron un par de camiones. Con la situación favorable quisieron lo mejor para sus hijos gemelos. Los educaron inculcándolos de que no pertenecían a la clase obrera, como casi todo el resto de sus compañeros de colegio. Es más, les prohibieron jugar en el recreo con sus condiscípulos, excepto con aquellos que tuvieran padres propietarios de algún pequeño negocio. Cuestión de clases. Así fueron creciendo Julián y Julio, siempre iguales como dos gotas de agua. Al hacerse mayores, a la hora de ir a la mili, ya eran ambos estirados y miraban como lo hacen los superiores a sus inferiores. Uno trabajaba en una gestoría y otro en un banco. Los dos eran a cual más cabrones con sus compañeros y más pelotas y serviles con sus jefes. Por eso fueron escalando puestos. A una misma edad se echaron novias, por supuesto de buenas familias y con posibles y ambas estudiantes de farmacia. Ahora el uno tenía una gestoría propia, puesta con el dinero de la familia de su mujer, y el otro era director de una sucursal bancaria. Se habían casado, tenían hijos y sus esposas eran ya propietarias de oficinas farmacéuticas con la inestimable ayuda de sus padres, vivían en caras zonas residenciales y seguían pareciéndose mucho, aunque los años habían marcado algunas desigualdades. Uno era algo más delgado que el otro, o si se quiere el otro tenía unos cuantos kilos de más, y sus estilos de vestir se habían ido diferenciando: aquel era más clásico, éste había aceptado aquello de que la arruga era bella. Pero los dos seguían estirados, carraspeaban antes de hablar y tal parecía que los cuellos de sus camisas les apretaban en demasía.
Y ahora uno de ellos tenía a su esposa relacionada con un asunto de drogas y el otro hermano parecía muy amigo de un timador que también merodeaba cerca de los negocios de drogas. Puede que sólo fueran leves indicios y casualidades. Pero convendría tenerlos en cuenta. Había aprendido que las casualidades casi nunca se dan.
Tres días llevaba intentando avanzar en el caso de los gemelos sin demasiada fortuna. Estela, la rellenita secretaria que me había hecho el encargo en nombre de su jefe me había facilitado algunos datos más sin gran trascendencia y al mismo tiempo me había permitido acceder a sus intimidades, mucho más agradables de lo que uno pudiera sospechar al principio. Pero la investigación no marchaba y estaba temiendo verme obligado a cerrar la factura y volver a tener que sentarme en el despacho a la espera de otro improbable cliente. Y continuar viendo desde la ventana como la contaminación seguía saliendo de las chimeneas de la siderúrgica junto con algún que otro escape de benzol que hacía que el departamento de enfermedades respiratorias del Hospital justificase sobradamente su existencia.
Pero la persistencia da sus frutos. Y a la cuarta noche trasegando güisquis en el "Vértigo" la suerte volvió a presentarse en el mismo lugar. Seguro que al azar le gustaban las putas y el alcohol, lo mismo que a los gemelos. En esta ocasión fue el otro replicante, el llamado Julio, quien apareció rodeado de dos amigos con los que acababa de cenar -al día siguiente pasaría la factura al banco como gastos de gestión con algún cliente ficticio- y que venían a rematar la jornada bebiendo marc de champagne y tonteando con las chicas, que les reían sus chistes y se arrimaban a ellos al mismo tiempo que pedían la bebida aguada que la casa hacía pasar como güisqui del bueno y que como tal cobraba. El estirado director de sucursal bancaria de tercera había bebido una copa de más e intentaba contar chistes, sin ningún éxito apreciable. Al poco tiempo se levantó e hizo una llamada telefónica. No habían pasado diez minutos cuando "El Torcido" entró en escena y se sentó con ellos. Discretamente les paso algo por debajo de la mesa y uno por uno, Julio y sus dos amigos fueron levantándose al servicio. No había que ser demasiado listo para comprenden que iban a aspirar unas rayitas de cocaína, que la heroína solo la tomaban los pringaos. Cuestión de clases también.
Al día siguiente continuaba con la investigación en el mismo estado: bloqueada. Sólo había conseguido un tenue hilo que relacionaba a la farmacéutica robada, los gemelos, "El Torcido" y algo de droga. Muy poco. Posiblemente, nada. Comenté la situación con Estela al mismo tiempo que intercambiábamos algo más que información y con mejores y más gratificantes resultados. Le anuncié que dijera a su jefe que tendría que prolongar la investigación unos cuantos días más y que le dejara caer que iba por buen camino, que pronto le daría conclusiones, lo que seguramente le haría firmar los talones para mis gastos con mejor ánimo.
Tras un día anodino y aburrido como una de esas películas suecas de tesis recalé ya bien entrada la noche en mi club favorito. No estaba "La China" pero una mulata africana con cabellos a lo rasta llamada Tina me hizo los honores y me dio conversación abundante en su jerga de español mezclado con inglés. También me bebí más güisquis de los que mi hígado recomendaría. Tanto que cuando el teléfono me despertó a la mañana siguiente mi cabeza parecía un tambor al que un loco se hubiera cansado de golpear y mi lengua estaba como si hubiera pegado todos los sellos de correos del mundo. Calamitosas sensaciones que casi se disiparon por completo cuando desde la policía me comunicaron que Estela estaba en le hospital víctima de una paliza que había recibido esa noche y de que "El Torcido" había aparecido muerto con un tiro en el estómago en uno de los tinglados del muelle.
Pocas veces las coincidencias son casuales. El asesinato del uno y la paliza de la otra tenían una evidente relación. A Estela -un ojo amoratado, un par de costillas rotas y los labios tan hinchados y partidos que ya no necesitarían por ahora de inyecciones de silicona para ser más rotundos- le habían querido sonsacar lo que yo conocía del asunto, sin conseguirlo como es natural ya que no sabía nada excepto lo que le había dicho de que las cosas marchaban bien. A "El Torcido" le habían dado el pasaporte al otro mundo porque desconfiaban de él y para silenciarlo definitivamente, ya que debía estar al tanto de todo, de ser la conexión necesaria. Alguien se había puesto muy nervioso y había precipitado la situación.
Dos noches después me decidí a intentar poner punto final al asunto. Tal y como lo veía estaba claro. Solo los nervios y una falta evidente de inteligencia por parte del principal implicado habían precipitado el desenlace. Estaba tomando mi segundo güisqui -quería conservarme lúcido o, para no pedir imposibles, tener la cabeza fría- mientras que "La China" y Tina jugaban a los dados a mi lado pues el local estaba casi vacío, cuando entró tan estirado y pretencioso como siempre uno de los gemelos farmacéutico-consorte. Era Julio Treceiro, con su uniforme de director de banco hortera: traje azul (americana cruzada para intentar disimular una incipiente barriga), camisa de color azul con el cuello blanco y corbata en tonos granates. Me acerqué hasta él y sin más preámbulos le comenté mi interpretación de todo el asunto. Se puso blanco, quiso estirar su cuello prácticamente inexistente, comenzó una amenaza que no le dejé terminar y se derrumbó. Me pidió permiso para ir hasta los servicios y le concedí cinco minutos, los suficientes para que pudiera aliviar su evidente canguelo. Pero una vez más me equivoqué. El gemelo siempre había sido incapaz de hacer frente a los problemas, de dar la cara. El sonido del disparo no dejó lugar a dudas.
Con Estela casi recuperada recapitulé el caso poniéndola al tanto de todo lo sucedido, mientras procuraba no dañarla en los labios ya casi curados mientras nos besábamos ni oprimir sus lastimadas costillas, para lo cual dejé gentilmente que ella hiciese de jinete en nuestro amoroso trote de aquella tarde. A Julio y a Julián, gemelos tan compenetrados -aunque no tanto, pues el segundo no se decidió por el suicidio-, no les bastaba ni su sueldo ni los beneficios gananciales de las farmacias. Les había parecido que la droga era un negocio de grandes beneficios y las boticas de sus mujeres una tapadera perfecta. Hasta que todo se complicó por un pequeño robo y por sus nervios ante mis investigaciones. Cuando le dije a Estela que comunicase a su jefe y suegro de Julián que estaba a punto de cerrar el caso no suponía que mi piadosa mentira, destinada a que me aflojase un poco más de pasta, iba a tener esas consecuencias. Se habían puesto excesivamente nerviosos e intentado cegar todos los conductos que pudiesen llevar hasta ellos. Fue su gran equivocación, pues estaba muy lejos de sospechar definitivamente de ellos dos como cerebros del negocio. Pero buenas son las cosas que acaban bien. Sobre todo si mejoran en parte mi depauperada cuenta corriente.

jueves, 30 de junio de 2011

CIEN AÑOS DE CANTINFLAS


Mario Moreno con su personaje Cantinflas

Cartel de su primera película





El próximo mes de agosto se conmemorarán los 100 años del nacimiento del artista mexicano más popular y conocido en todo el mundo: Cantinflas. Con ese motivo se preparan diversos actos. Una película sobre su vida, interpretada por el actor español Oscar Jaenade, una serie de televisión que se llamará “El mundo de Cantinflas”, un remake en 3D de “La vuelta al mundo en 80 días”, que rodó en 1956 en Hollywood junto a David Niven y que le valió ganar un Globo de Oro, una estatua en el Rastro madrileño, y un busto en Panamá, entre otros muchos actos.

Fortino Mario Alonso Moreno Reyes, que era su verdadero nombre, nació en la ciudad de México el 12 de agosto de 1911 y murió en la misma ciudad el 20 de abril de 1993, a causa de un cáncer de pulmón. Está enterrado en el Panteón Español de la capital mexicana. Comenzó su carrera artística en el circo y según el recientemente fallecido escritor Carlos Monsivais en una ocasión, al principio de sus actuaciones, se le olvidó el texto y comenzó a decir frases sin sentido, disparatadas, con una sintaxis muy peculiar y alocada que causó la risa entre el público y alguien le grito “Cuánto inflas”… y de ahí vino su nombre artístico.

Cantinflas representó al pelado mexicano, hombre humilde, y tuvo con él éxito en todo el mundo, aunque principalmente en los países de habla hispana por la dificultad de traducir a otros idiomas su peculiar manera de hablar. Desde el principio fundó su propia productora, Pasa Films, y comenzó su carrera cinematográfica en 1940 con “Ahí está el detalle” y con “Ni sangre ni arena” (1941) hasta completar una cinematografía de 34 películas. A mitad de su carrera fue contratado por la productora estadounidense Columbia y en 1956 rodó si gran éxito internacional “La vuelta al mundo en 80 días”, sobre la novela de Julio Verne, y en compañía de David Niven y un extenso reparto y “cameos” de grandes actores. Le valió ganar el Globo de Oro. Poco más tarde, la productora intentó repetir ese gran éxito con “Pepe”, pero ya no tuvo la misma acogida. La última película que rodó fue “El Bandido”, en 1981.

La influencia de su manera de hablar fue tan grande que en 1992 la Real Academia de la Lengua española incorporó a sus diccionarios el verbo cantinflear.

domingo, 26 de junio de 2011

XOCHIMILCO, EN PELIGRO


Recorriendo las lagunas en trajinera/Foto del autor

Aspecto de Xochimilco con sus trajineras/Foto del autor

Los marciachis amenizan los recorridos/Foto del Autor

Más traijneras en Xochimilco/Foto del autor

Xochimilco visto desde las lagunas/Foto del autor

Xochimilco (campo de flores) está situado al sur de la ciudad de México. Patrimonio de la Humanidad desde 1987 es uno de los principales atractivos, imagen de folletos, reclamos de películas y parada obligada de los circuitos turísticos. Asimismo histórico lugar de encuentro entre dos de los principales líderes revolucionarios: Zapata y Pancho Villa. Sus paseos en barcas -trajineras- adornadas de flores (hoy, desgraciadamente, de polispam pintado de colores) y con nombres de mujeres por las aguas de estas lagunas, frecuentemente acompañadas por las músicas de mariachis, configuran una estampa clásica que está pasando por uno de sus peores momentos. La ocupación ilegal de terrenos y la extracción indiscriminada de aguas ha hecho disminuir el volumen de éstas poniendo en peligro y arruinado muchas parcelas dónde se cultivan las flores y convirtiendo en muchos lugares en sucias las aguas de las lagunas. A pesar de las quejas de sus pobladores no se han tomado las medidas correspondientes y se teme por el porvenir del sitio, por su potencialidad turistica e, incluso, por que la Unesco retire la declaración de Patrimonio de la Humanidad. Esde pulmón ecológico y bello de la ciudad de México necesita medidas urgentes para conservarlo.