miércoles, 22 de febrero de 2012

EL MISTERIO DE LA DESAPARICIÓN DE LA ISLA BERMEJA


Mapa de la zona donde se señala la ubicación del desaparecido islote

Un mapa de 1846 con la isla.


El Hoyo de Dona, en el golfo de México, en donde se estima existe un potencial de más de 22.500 millones de barriles de crudo, un territorio compartido por México, Estados Unidos y Cuba, se está convirtiendo en objeto de una polémica que acusa a los norteamericanos de apropiarse ilegalmente de gran parte del área para perjudicar a Cuba y, al mismo tiempo, disminuir los derechos mexicanos sobre el petróleo allí ubicado.

La polémica, aunque ahora actualizada, parte del tratado firmado el 28 de noviembre de 2000 entre los expresidentes Zedillo (mexicano) y Clinton (estadounidense) que delimitaba la posesión del área. México, efecuaba la división territorial y fijaba sus límites apoyándose en la isla Bermeja situada cerca del centro del golfo de México y la península de Yucatán y ubicada en todos los mapas desde el siglo XVI, siendo citada dicha isla por vez primera en 1570. Puede verse asimismo en Google Maps. Pero a la hora del convenio Estados Unidos puso en duda su existencia y misiones exploratorias enviadas por México a la zona (el buque de la Armada Onjuku no encontró rastros del islote) determinaron su no existencia. Esto no tendría mayor interés sino fuese porque su ubicación permitiría desplazar hacia el norte el límite de las aguas territoriales mexicanas ampliando así su dominio sobre tres quintas partes de la zona petrolífera y ganando muchos millones de barriles de petróleo.

Ante el misterio de la desaparición de la isla Bermeja, si es que alguna vez existió, han surgido diversas teorías conspiratorias que acusan a los Estados Unidos de haber provocado su “evaporación”. Y en la polémica, como casi siempre en este país, se involucra a algunos políticos de connivencia con USA y de haberse vendido para aceptar y consentir esa desaparición. Se ha llegado a decir que la CIA fue la causante de haber volado el islote para quedarse así con el petróleo. Un científico de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) comentó que con una bomba de hidrógeo se podría haber volado la isla, aunque consideró muy improbable tal circunstancia que, además, habría dejado rastros fáciles de comprobar. Esa misma Universidad determinó su no existencia. Otros dicen que el desgaste y erosión producida por el mar durante siglos pudieron acabar con el islote. ¿Un nuevo triángulo de las Bermudas?

jueves, 16 de febrero de 2012

CHOLULA Y LA LEYENDA DE LAS 365 IGLESIAS





La iglesia sobre la pirámide, desde la entrada a Cholula/Foto del autor

Nuestra Señora de los Remedios en la cima de la Gran Pirámide, cubierta de tierra y malezas/Foto del autor

Otra vista de la pirámide, hoy oculta en su mayor parte/Foto del autor

Las excavaciones van descubriendo el complejo de la Gran Pirámide/Foto del autor

Los voladores, espectáculo al lado de la zona arqueológica/Foto del autor

Parte reconstruída de las escaleras de la pirámide/Foto del autor

Cholula, vista desde lo alto de la pirámide/Foto del autor
Cholula, a unos diez kilómetros de Puebla, tiene la pirámide más ancha nunca construida, bastante más grande que la famosa de Keops en Egipto. Se sabe que ya en el siglo IV cada lado de su base media 450 metros y su altura era de 65 . Ahora, está cubierta por la maleza y rematada por una iglesia, la de Nuestra Señora de los Remedios, construida por los españoles que ignoraban que el montículo no era natural sino que ocultaba la gran pirámide de Tepanapa

En los primeros cinco siglos de nuestra era Cholula era un centro religioso de primer orden. Fue dominado por diversas tribus: olmecas, toltecas, chichimecas y aztecas. La Gran Pirámide fue construida a base de levantar una pirámide encima de otra, según las épocas y las diversas dominaciones.

En 1519, ya con la pirámide enterrada, la población ascendía a los cien mil habitantes y Hernán Cortés, aliado de los vecinos tlaxcaltecas, visitó Cholula invitado por Moctezuma que le había tendido una emboscada para acabar con él. Pero Cortés avisado por sus aliados, y en compañía de estos, atacó primero derrotando a los aztecas y permitiendo que la ciudad fuera saqueada por los tlaxcaltecas. Para celebrar la victoria, Cortés prometió -según cuenta la leyenda- levantar una iglesia por cada día del año. Algo que no se cumplió: Cholula solo tiene en la actualidad 39, lo que ya es una buena cantidad para sus noventa mil habitantes




 

 

jueves, 2 de febrero de 2012

MEXICANOS AL GRITO DE GUERRA

Soldados controlando las protestas estudiantiles de 1968

Paramilitares disparando en la plaza de las Tres Culturas

Estudiantes detenidos en el 68

La Guerra Cristera

Hace pocos dias se reunió en México el Pen Club Internacional para denunciar el peligro que corrían los periodistas en este país, el más peligroso para la profesión aunque no esté en guerra oficial. Aunque las cifras no están totalmente comprobadas, durante los años de presidencia panista (Vicente Fox y Felipe Calderón, que terminará su mandato este verano) han sido asesinados 101 periodistas. Y durante el mandato del actual presidente la guerra contra el narcotráfico ha dejado, hasta ahora, más de cincuenta mil muertos, la mayoría narcos, pero también soldados, policías y ciudadanos. Aunque el conflicto se extiende por todo la república, en algunos estados es especialmente acusado, como en Tamaulipas donde la mayoría de los observadores lo consideran un estado totalmente fallido.

¿Debe extrañar este estado de cosas? Naturalmente que sí. Sin embargo, la historia de México es en buena parte sangrienta. Desde la primeras frase del himno nacional (cuya música es del autor español Jaime Nunó),  proclamado en 1943, y que dice “Mexicanos, al grito de guerra” los periodos de lucha han sido continuos. Podemos contabilizar las siguientes guerras mexicanas empezando por la de la Independencia, que comenzó en 1810 y terminó oficialmente en 1821. Veintitantos años más tarde tuvo lugar la invasión o intervención de Estados Unidos (1846-1848) que le costó al país, bajo la presidencia de Santa Anna, la pérdida del cincuenta y cinco por ciento de su territorio (se anexionaron Texas, Alta California y Nuevo México, y modificaciones en la frontera). Más tarde vino la Revolución que tuvo lugar a partir de 1910 y se prolongó hasta 1917, en que se promulgó la Constitución, aunque las luchas siguieron algunos años más. Ocupando la presidencia Plutarco Elías Calles tuvo lugar la guerra cristera (1926-1929), que sirvió de marco a la novela “El poder y la Gloría” de Graham Greene.

Y ya en tiempos más recientes la llamada Guerra Sucia (1958-1980) que aunque no fue un conflicto generalizado ni una guerra oficialmente reconocida causo muertes y enfrentamientos como el movimiento estudiantil de 1968 en la matanza de la plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, bajo la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz y previa ocupación por el ejército de la Ciudad Universitaria de la UNAM y la invasión del casco de Santo Tomás, uno de los campus del IPN. Auque oficialmente se dio la cifra de 20 muertos, otros documentos la elevan a 68 estudiantes y un soldado, y alguinos cifran los muertos en más de un centenar. Por último, ya en la década de los noventa del pasado siglo, hay que mencionar, al conflicto protagonizado por el ejército zapatista.

Como puede verse México ha vivido casi de continuo periodos convulsos. Hoy es el de la guerra del narcotráfico que muchos consideran mal planteada y poco efectiva. Y que, sin duda, será tema central en las próximas elecciones presidenciales.

martes, 31 de enero de 2012

MONTE ALBÁN, IMPRESIONANTE ARQUEOLOGÍA







Fotos del autor

Monte Albán es posiblemente uno de los sitios arqueológicos mexicanos más impresionantes. Situado en lo alto de un pequeño cerro de cuatrocientos metros, la antigua capital zapoteca, domina un panorama espectacular. Por ello, Monte Albán, situado en el estado de Oaxaca, es digno de recorrer para ver sus palacios, templos, juegos de pelota y tumbas, así como su gran plaza central. Destacan unos bajorrelieves llamados de los Danzantes (seguramente líderes) esculpidos entre 500 y 100 años a.C, representados con los ojos cerrados y las bocas abiertas y algunos de ellos con los geitales cortados y sangrando.
Los arqueólogos creen que Monte Albán fue edificado en cinco etapas, comenzando en el 500 a.C. y llegando hasta el año 950 en que fue abandonado. Sus habitantes erán principalmente vegetarianos, aunque esporádicamente comían conejos, venados y perros. En la primera fase alcanzó los 10.000 habitamntes y se cree que sus clases dirigentes fueron las primeras en todo el país en utilizar la escritura y el calendario. La ciudad alcanzó su apogeo entre los años 300 y 700, en su tercera etapa, donde llegó a tener hasta 25.000 habitantes. Por los restos encontrados se cree que tenían conocimientos médicos avanzados y únicos para el lugar y la época, como los trepanamientos.

viernes, 27 de enero de 2012

BLASCO IBAÑEZ Y LA REVOLUCION MEXICANA

Vicente Blasco Ibañez

El presidente mexicano Álvaro Obregón

Pancho Villa

La Revolución Mexicana que tuvo lugar a partir de 1910 y que terminó en 1917 con la proclamación de la Constitución, aunque violencia y muerte siguieron varios años más, fue un gran motivo de atracción para muchos escritores, novelistas y periodistas que visitaron el país, como John Reed, D.H. Lawrence, John Dos Passos, Ambrose Bierce o Somerset Maugham. Entre ellos, figura el español Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928), celebrado autor en su tiempo con multitud de novelas, algunas de ellas llevadas con éxito al cine por Hollywood, como “Sangre y Arena” o “Los cuatro jinetes del Apocalipsis”. Gozó de una gran fama aunque en la actualidad esté prácticamente olvidado, como Palacio Valdés otro afamado novelista asturiano propuesto para el premio Nobel, hoy también desaparecido de las librerías.

En 1918, tras el gran éxito de sus novelas en Estados Unidos fue invitado a dar una serie de conferencias y es nombrado doctor Honoris Causa por la Universidad de Washington, donde anuncia su intención de escribir una serie de novelas sobre USA. Es invitado asimismo a México y comienza escribir “El águila y la serpiente”, aunque no la terminó. Pero tras visitar el país en plena Revolución y redactar una serie de crónicas periodistas escribe “El militarismo mejicano” donde refleja su deplorable impresión sobre el proceso político, lo que le valió una fuerte hostilidad de los mexicanos.

Eduardo Luis Feher, profesor de la facultad de Derecho de la UNAM escribe un artículo sobre migraciones de personajes literarios que pasaron por México y a propósito de Blasco Ibáñez dice: De paso escandaloso en México fue Vicente Blasco Ibáñez, quien fue recibido por Don Venustiano en el Palacio Nacional, donde le robaron su reloj en plena comida oficial ofrecida en su honor. Por ello, su odio infundado a nuestro país

Durante su estancia en México se entrevistó, entre otros mucho, con Álvaro Obregón (1880-1928). Un militar que apoyó a Madero y que en 1913 cuando éste fue asesinado se unió a Carranza que, posteriormente, le nombró Ministro de Guerra, aunque cuando quiso presentarse a las elecciones presidenciales no le apoyó y por eso Obregón se rebeló contra él. En 1920 ganó las lecciones a Presidente, un mandato de cuatro años.. Se volvió a presentar en 1928 y también las ganó aunque antes de su toma de posesión fue asesinado. La fama de Obregón como militar se debía, entre otras cosas, a que derrotó a Pancho Villa en la batalla de Celaya donde perdió un brazo, aunque a causa de una gangrena producida por una pequeña herida y no al surfir un cañonazo como dice la historia oficial. Ese brazo se conserva en un monumento levantado en la capital, en el parque de La Bombilla. Cuando el novelista valenciano lo entrevistó cuenta que Obregón le dijo que perdió el brazo a causa un de cañonazo y que había quedado confundido entre otros restos humanos de la batalla sin que sus soldados pudieran encontrarlo, hasta que el propio Obregón sacó un peso de plata y lo echó al aire y de inmediato su brazo salió del montón y agarro al vuelo el peso. Una muestra de que el dinero (y la corrupción) mueve a algunos políticos mexicanos.
Blasco Ibáñez. escribió: Si alguna predilección siento es por el pueblo mejicano, eterna victima de una comedia trágica que nunca acaba; pobre esclavo al que todos quieren redimir, y permanece lo mismo que hace siglos; sempiterno engañado al que se le dedican hermosas frases, pero nunca se le dice la verdad, porque la verdad es muchas veces cruel. Pero también critica a su nación y en 1924 escribió: Gracias a Alfonso XIII el generalato español es hoy un generalato al estilo de México. Sobre sus gorras con entorchados se ve el gigantesco sombrero a la mexicana de Pancho Villa. Pero hay que añadir en honor de los generales mexicanos que éstos, a lo menos, cuando se odian se hacen la guerra y se fusilan, tranquilamente. Los Obregones de España se tienen miedo unos a otros y únicamente te molestan con chismes, murmuraciones e ironías femeninas. Como la de Primo de Riveras al echar de España a su rival Cavalcanti, enviándolo a estudiar la organización de los ejércitos balcánicos
Bastantes años más tarde, el gran cómico mexicano Cantinflas rescató a Blasco Ibáñez con su película “Ni sangre ni arena”, una parodia de la obra del escritor español cuya versión cinematográfica había sido recientemente estrenada en Estados Unidos, protagonizada por Tyrone Power, Rita Hayworth y Linda Darrell.
 

sábado, 21 de enero de 2012

EL ASESINATO DE PANCHO VILLA



Mural con la figura de Pancho Villa en su casa de Chichuahua, convertida en museo/Foto del autor

Coche en que viajaba Pancho Villa cuando fue asesinado en una emboscada/Foto del autor
 
El General Huerta, llamado "El Chacal" por su ferocidad, al que ayudó a derrocar Villa



Pancho Villa, José Doroteo Arango era su verdadero nombre, bandido, revolucionario, general, héroe de la Revolución…, decisivo en la derrota del sanguinario general Huerta (que había asesinado al presidente Madero), es posiblemente la figura más recordada de México por encima de presidentes, generales, políticos o artistas. Fue un 20 de julio de 1923 cuando fue asesinado en Parral, en el estado de Chihuahua, en cuya capital se había establecido tras abandonar la lucha armada, en una emboscada llevada a cabo por varios militares que le dispararon cuando viajaba en coche. Posiblemente ordenó su muerte Álvaro Obregón, que temía que volviera a alzarse en armas, aunque también se dice que fue Plutarco Elías Calle, ambos generales y presidentes sucesivos de la república.

“El Centauro del Norte” como se le llamaba nunca quiso ocupar la presidencia, aunque oportunidades tuvo para intentarlo. Fue un luchador exitoso, con grandes triunfos militares, y hasta llevo a cabo la primera y única invasión que sufrió Estados Unidos en su territorio. Apenas duró unas horas y atravesó la frontera para tomar Columbus, en una mezcla de desprecio por el vecino yanqui, venganza contra el banco de esa localidad en el que tenía una cuenta pero que no atendía sus cheques, y represalia contra un traficante de armas que le había estafado.

Pero eso fue toda una afrenta para los Estados Unidos. El presidente de ese país, Thomas Woodrow Wilson, presionó al mexicano, Carranza, para que le autorizara a enviar una fuerza para capturar a Villa. Cinco mil soldados norteamericanos (entre ellos se encontraban dos tenientes que después se harían famosos: George Patton y Dwight Eisenhower), apoyados por algunos aviones, y bajo el mando del general Pershing, un experto en la lucha contra los indios apaches, recorrieron durante once meses el norte de México sin ni siquiera lograr avistar a Pancho Villa. Por lo visto, éste comentó que para evitarlos lo que había hecho era andar detrás de ellos.

miércoles, 18 de enero de 2012

LA TRISTE CLARIDAD LECHOSA DE ESTE AMANECER SIN FI N (Relato)



Me desperté sobresaltado. Había un silencio aplastante y una claridad lechosa que apenas se insinuaba en la oscuridad de la habitación. No habían dado aun las siete, hora en que sonaba el despertador para hacerme levantar y dirigirme como todos los días al trabajo. Con los ojos pantanosos por el sueño alargué mi mano derecha para coger el reloj y comprobar la hora. Era un movimiento reflejo que repetía todos los días: primero, tropezaba siempre con una de las esquinas de la mesita de noche, después arrastraba las yemas de los dedos por su superficie hasta que, finalmente, topaba con el reloj. Pero ahora mi mano no alcanzaba la esquina punzante de la mesa: no encontraba nada. Sólo aire, el vacío. Volví a estirarla, ahora un poco más... Nada. La subo, la bajo... por fin. Toco algo. Pero no es la superficie fría, lisa y un poco pegajosa a causa del enceramiento a que periódicamente la somete mi madre. Lo que toco es algo desigual, áspero, granuloso, casi blando. Como una capa de polvo y tierra. Mi mano debe estar aun dormida. Abro y cierro los dedos, con un poco de trabajo pues aun están como aletargados por el sueño. Intento desperezar mi mano. Repito estos movimientos unas cuentas veces. De nuevo intento coger el reloj. Nada..., nada. Pero poco después, sí, toco algo. Otra vez la misma sensación de algo desigual, áspero, granuloso, polvoriento. Es imposible, claro, aun estoy medio dormido, con ese sueño pesado a medias entre la ficción onírica y un despunte de vigilia. Decido incorporarme. Esforzarme por despertar de una vez por todas. Si no llegaré muy tarde al trabajo, a revisar uno por uno el inmenso y polvoriento montón de legajos y carpetas de bordes carcomidos y amarillentos donde eventualmente trabajo, en un archivo municipal casi en ruinas. Sí, me levantaré. Tengo que hacerlo y hacerlo ahora mismo... Me incorporó sobre el lecho, sobre las arrugadas sábanas y el edredón medio caído a un costado de la cama. Pero al auparme sobre las manos, me hago daño. No me apoyo sobre el colchón. Mi cuerpo al levantarse no hace cimbrear la cama, que suele chirriar un poco. En las palmas de las manos siento una superficie dura, desigual. Mis manos se lastiman con las pequeñas piedrecitas, tan punzantes. Se me escapa un leve quejido. ¿Qué hacen unas piedras aquí, por pequeñas que sean?.. .Esto es absurdo. Incorporado a medias miro a mí alrededor, forzando la vista en esta semioscuridad lechosa. No estoy en mi cama, en las que tantas noches duermo, sueño, hago planes, lloró o me alegro, sino sobre tierra, sobre un suelo de tierra. Cierro los ojos con fuerza. Los abro. Parpadeo una, dos, tres veces. Si puedo hacer esto es que estoy despierto, no cabe duda. Miró a mí alrededor, entre la lechosa claridad del amanecer que apenas vence a la oscuridad de la noche. Sigo estando sobre tierra. Una tierra dura, polvorienta, seca, llana, grisácea... No veo más que esa tierra rodeándome. Miro hacia arriba. No hay ningún techo sino un cielo color ceniza, del que mana una luz tenue, difusa y lechosa. No tengo cama, ni techo, ni paredes de color verde, como en su tiempo mi madre se había empeñado en pintarlas en contra de mi opinión, ni la butaca en donde suelo tirar desordenadamente mis ropas al desvestirme, ni aquel crucifijo a la cabecera de mi cama puesto allí no sé para qué, ya que nunca le hago caso. No estoy en mi habitación. No he dormido en mi cama. Estoy sobre tierra en un sitio que no conozco ni del que puedo imaginarme como llegué hasta él. Todo es tierra. Tierra, tierra... No hay nada más. Ni árboles, ni césped, ni plantas, ni casas, ni ruidos. Solo tierra y un suelo ceniza. Escucho con atención, concentrado, intentando oír algo, algún sonido, algún susurro... Tal vez alguna lejana conversación de personas madrugadoras. O el latir del motor de algún coche. O el tip-tap de los tacones de las señoras sobre la acera cuando pasan por mi calle para ir a la primera misa de la cercana iglesia de los frailes, casi al lado de mi casa. No oigo nada. Nada, excepto el silencio. Este sí, éste lo oigo muy bien. Me zumba en los oídos, me rodea por todas partes, casi aplasta.... Estoy despierto, despierto del todo, No cabe duda. Tengo que reconocer que esto es absurdo, antinatural. Pero es. Estoy despierto, acabo de levantarme no de mi cama sino de la tierra, en donde he dormido. Estoy en un sitio extraño, desconocido, solitario... Lo sé, soy consciente de ello y siento algo en mi garganta, una especie de temor agrio que me sube hasta la boca... Pero no debo asustarme. En la vida siempre ocurren cosas lógicas, naturales, normales, habituales, racionales... Todo lo demás es producto de fantasías, de sueños, de periódicos y libros, de mentes enfermas. Tengo que calmarme: como cuando era niño y quería ir a mi habitación a coger algo: habitábamos en una casa de dos pisos, en el bajo estaban todas las dependencias excepto los dormitorios. y para ir al mío tenía que subir unas escaleras y como el interruptor de la luz estaba alto para mi estatura y no lo alcanzaba aunque me pusiese de puntillas tenía que subir los peldaños a oscuras. Sentía entonces miedo a que hubiera alguien acechando en la oscuridad para estrangularme, escondido en los rincones más ocultos de la escalera. Entonces intentaba tranquilizarme diciéndome esas cosas de la normalidad y de la lógica, dictadas por mi inteligencia y mi razón aunque fuese un niño y no las comprendiese del todo, pero mi corazón palpitaba más fuerte de lo habitual. Ahora pasa algo parecido. Estoy recién despierto en un sitio extraño, hostil. Algo absurdo. Es imposible. No debo dejarme llevar por el miedo. Pero me acuerdo en este momento de Dante y de sus círculos, de los senderos por los que iba avanzando cuando tropezó con la loba... Me tengo que levantar, incorporarme del todo. Tal vez entonces esto se desvanezca y llegue a sitios conocidos. A sitios donde pueda coger el autobús, ir al trabajo, recuperar la normalidad. Y esto simplemente será, tiene que serlo, tan solo un sueño... Ya está: me levanto, me incorporo. Estoy ligero, me siento leve. Miro a mí alrededor, a todas partes. Vistazos rápidos. No veo nada. Vuelvo a mirar hacía los lados, atrás. No distingo nada, nada excepto la misma claridad/oscuridad lechosa y tierra, tierra, todo a mí alrededor, bañada de esa luz opalina que permite distinguir las cosas pero sin revelar sus detalles. Como esa luz que hay en la habitación en el mes de octubre cuando me despierto a las siete de la mañana y las cortinas están firmemente unidas... Estoy levantado y comienzo a caminar, a dirigirme hacia algún lado. No me cuesta trabajo mover las piernas que parecen mucho más largas de lo que en realidad las tengo. Camino fácilmente. Me alejo del sitio donde estaba echado. Camino con solemnidad, como en esas películas en que algunos trozos están rodados a cámara lenta, pero me doy cuenta de que mis pasos despaciosos son muy largos y avanzo mucho camino. Alrededor, debajo de mí y por encima, todo sigue igual: tierras gris, cielo ceniza, claridad lechosa. Estoy perdido en algún sitio maldito. No voy a poder salir. ¿Por qué estoy en él?... Ayer, ¿qué hice ayer?. Fue un día normal, como todos..., como todos excepto hoy. Me levanté de mi cama, me duché con el agua medio fría porque el calentador funciona mal, desayuné un vaso de cacao, y me fui a trabajar. Al acabar, regresé a casa, comí, volví a salir, arregle unos cuantos asuntos menores, regresé, cene, vi un rato la tele y, por fin, me acosté. Como todos los días. Casi podría decir que fue un buen día... Y hoy, esto. Es una situación para volverme loco. Estoy perdido en un sitio de pesadilla. Sin poder hacer nada... He andado mucho. Sigue todo igual. Tierra gris, polvorienta. Cielo ceniza. La luz continúa siendo lechosa y no me deja ver bien. No amanece, no sale el sol. Me voy a volver loco... ¿Habré muerto por la noche? Puede que éste sea el otro mundo. El cielo. El infierno... No puede ser. No puedo haber muerto así, de una manera tan tonta, sin enterarme. Además, si estoy en el cielo ¡es un asco de cielo!. Y para ser el infierno es muy distinto de como lo describen... Estoy pensando disparates. Tengo que calmarme, razonar. Continuaré andando, he de llegar a la fuerza a algún sitio. Esto tiene que terminar. Todo tiene que terminar, hasta la vida. Puede que sí, que esté muerto. ¿Qué pensarán en casa?...¡Pero si no puedo estar muerto!. Lo habría sabido a ciencia cierta. Morir tiene que implicar más que una duda... Debo de tener fiebre. Debe ser todo esto una horrible pesadilla... Estoy cansado. He caminado mucho, durante lo que me han parecido horas y horas. Kilómetros y kilómetros. Y no he adelantado nada. Sigo encerrado en este pequeño y horrible mundo gris. No saldré ya nunca de aquí. Me moriré, si es que ya no lo estoy, de hambre y de sed, de cansancio. Y de soledad. Estoy solo, más solo que nunca. Metido dentro de la soledad, de esta soledad gris... Estoy cansado... Tengo que reposar y pensar claramente. Tengo que buscar una solución... Descansaré un rato. Dormiré un poco. Entonces podré pensar mejor, mucho mejor. Solucionar esto. Tengo que dormir un poco para descansar, pensar y arreglar esta situación... Sí, voy a dormir un poco. Es necesario que me vuelva a dormir. Después puedo que todo esto cambie...

(Del libro "Tú serás mi último fracaso")

martes, 3 de enero de 2012

JELLY ROLL MORTON, EL INVENTOR DEL JAZZ

Jelly Roll Morton, autoproclamado inventor del jazz

Al principio despreciaba el piano al considerarlo instrumento para señoritas

Su formación musical comenzo de niño tocando en los prostibulos de Nueva Orleans

Con la formación que lanzó a la fama, los Red Hot Peppers




Hace ahora cien años un tal Ferdinan Joseph La Mothe, un criollo de Louisiana criado en Nueva Orleans, recorría casi todos los Estados Unidos cantando y tocando el piano bajo el nombre artístico de Jelly Roll Morton, autoproclamándose como el inventor del jazz. Había nacido en 1885 y se dedicó a la música desde niño. Ya en 1902 era un conocido pianista en Storyville, la zona de lupanares de la ciudad, aunque al principio consideraba que el piano era un instrumento solo para señoritas. Aunque había grabado sus primeros discos en 1922 no sería hasta unos años más tarde cuando alcanzó reconocimiento y éxito al formar una bandaba principalmente en improvisaciones polifónicas ejecutados a gran ritmo, en forma hot, en las que además de tocar el piano cantaba con voz aguardentosa y un fraseo peculiar, con recursos como el humming (canto con la boca cerrada). Este autoproclamado inventor del jazz basaba gran parte de sus composiciones en los recursos musicales tradicionales de Louisiana y en ciertos aires folklóricos, entre los cuales destacaban las habaneras caribeñas y que él decía que daban a sus músicas el toque español. Un toque o tinte, afirmaba, básico en el jazz. Una ligazón, la de la música de jazz y la música española, verdaderamente inesperada.

Tras una época oscura y medio olvidado realizó una serie de grabaciones de jazz (según este músico el término provenía del perfume de jazmín, favorito de las prostitutas de Nueva Orleans) para la Biblioteca del Congreso que cimentaron su éxito y su lugar en la historia del jazz, sino como su inventor sino como uno de sus pilares y gran precursor, antecedente de Louis Amstrong, que si no fue otro de los inventores del jazz sí fue uno de sus pilares básicos. Jelly Roll Morton moriría en 1941 convertido un leyenda de este genero musical.

martes, 13 de diciembre de 2011

LA VIRGEN DE GUADALUPE Y SU LEYENDA


Basílica vieja/Foto del autor

Basílica nueva situada al lado de la vieja /Foto del autor

Los más diversos grupos acuden en peregrinación a la Virgen de Guadalupe/Foto del autor

En la explanada se llevan a cabo toda clase de rituales y ceremonias/Foto del autor

No solo el día de la festividad, sino durante todo el año la multitud se concentra en la plaza de la Basílica/Foto de autor

A la Virgen de Guadalupe se le piden toda clase de remedios /Foto del autor


Más de seis millones de personas acudieron en peregrinación desde diversos puntos de la república mexicana hasta la Basílica de Guadalupe, situada en la capital, el pasado 12 de diciembre, día en que se celebra la festividad de la Virgen de Guadalupe, patrona de esta nación. Y es que la devoción por esta virgen es extrema. Es una de las herencias más firmes que dejó la conquista espiritual llevada a cabo por los misioneros españoles desde el mismo momento en que desembarcaron en esta tierra. Todo comenzó en 1531 según cuenta la leyenda. Se dice que un indio de nombre Juan Diego cuando caminaba por el cerro de Tepeyac, lugar donde los indígenas adoraban a una diosa prehispánica de nombre Tonantzin, se le apareció la virgen, apariciones que se repitieron y en las que le pidió en su propia lengua, náhualt, que le construyeran un templo allí. Así es cómo se inició el culto a esta virgen que arraigó profundamente y fue creciendo hasta la actualidad, aunque pocos años después de las supestas apariciones los mismos franciscanos desautorizaban el culto por considerarlo idólatra. Y en 1895, el obispo de Tamaulipas renunció a su cargo para denunciar el engaño y atribuirlo a la credulidad de un pueblo ignorante. Últimamente, en 1996, el propio encargado de la Basílica, Guillermo Schulenburg, negó que la existencia de Juan Diego estuviese probada.

Lo más curioso es que una Virgen del mismo nombre, Guadalupe (nombre que parece provenir del árabe), ya existía en España, concretamente en Cáceres (Extremadura) desde el siglo VIII. Cuenta la leyenda que un pastor llamado Gil Cordero, encontró si imagen tallada en madera negra en la orilla del río Guadalupe, donde fue levantada una capilla para honrarla y que más tarde se ha convertido en la patrona de esa Comunidad cuya fiesta se celebra el 8 de setiembre, precisamente el misma día en que también se celebra otra virgen, la de Covadonga, esta vez en Asturias, asimismo en España.

Como se ve, la similitud de ambas leyendas y la falta de pruebas, pone en duda -y así lo manifiestan muchos historiadores y estudiosos, algunos de ellos religiosos- la veracidad de ambos mitos. Pero estos continúan arraigados en los pueblos. Sobremanera en el mexicano donde la devoción por la virgen esta muy extendida y en la Basílica en donde se encuentra la imagen de la Virgen de Guadalupe pasan millones de personas al año para visitarla, rezarla y pedirle divinas intervenciones.

martes, 6 de diciembre de 2011

CAMPANAS EN CHAPULTEPEC





Fotos del autor
El bosque de Chapultepec (lugar de saltamontes) aparte de ser un necesario pulmón verde en la contaminada atmósfera de la capital mexicana, ya necesitada de oxígeno para respirar y para que los motores de los automóviles carburen bien, por hallarse a una altura sobre el nivel del mar de 2.300 metros, es apropiado lugar para exposiciones al aire libre. cuadros, fotos y, sobre todo, esculturas. Como esta exposición, realizada hace un par de años, que presenta una muestra de campanas de diversos formatos y de varios artistas. Campanas tan ligadas a México, presentes en todas las catedrales, iglesias y capillas que salpican abundantemente la geografía de este país. Campanas tan representativas y famosas como la que el cura quel Hidalgo hizo sonar en Dolores como inicio del largo y sangriento proceso que llevo a la independencia de México.

domingo, 27 de noviembre de 2011

LAS FAMOSAS ASTURIANAS (minimonólogo teatral)

Lope de Vega


Escenario de un teatro. Prácticamente vacío. Cerca del lateral izquierdo una percha sobre ruedas con vestidos colgados. A la derecha, un par de sillas. Entra la actriz. Va vestida de calle, informalmente: Una camisa y pantalones tejanos. Mira el escenario con detenimiento. Pasea alrededor de él. Al llegar al centro se para. Mira hacia el patio de butacas.
LA ACTRIZ
(Suspirando con satisfacción)

Bien. Aquí estamos de nuevo. En el teatro, sobre las viejas tablas de este escenario y con un nuevo proyecto. ¡Ya era hora!. Algo más de un año sin hacer nada, sin que me ofrecieran ningún papel... (saca de un bolsillo el teléfono móvil) Y sin que nadie me llamara. Todos los días pendientes del dichoso móvil, mirando cada poco por si tenía alguna llamada perdida o un mensaje... Pero nadie del teatro se acordaba de mí. Sí, sí, las inevitables llamadas de las amigas para quedar a tomar algo o los intentos de cita de algún pesado para invitarme a cenar, esperando el muy mamón poder llevarme después a la cama. Pero avisos de trabajo en el teatro, ni uno.



(Vuelve a meter el móvil en el bolsillo y se acerca algo más a la boca del escenario)


Hasta que al fin llegó esta obra. Y un clásico del Siglo de Oro nada menos : Lope de Vega, uno de los pocos autores de su tiempo que logró hacerse rico con sus comedias, algo muy difícil en aquella época.... Bueno, en aquella época y en esta.



(Se acerca a las sillas, coge una de ellas, la coloca en el centro del escenario, y se sienta)

Claro que al principio, nada más que me ofrecieron el papel en esta obra, estuve a punto de decir que no, que de ninguna manera. ¡Seré tonta!. Y es que cuando me dijeron el título y sin saber quien era el autor supuse que era una comedieta infame, de esas que solo pretenden hacer reír fácilmente y llevar al escenario el éxito de esos programas del corazón que inundan la tele a todas horas, y encima con sabor y alcances regionales, hablando de lo que pasa aquí. Y es que el título, que tengo que confesar que desconocía, me despistó por completo. Cómo iba a saber, a pesar de que una tiene su culturilla, que lo de Las famosas asturianas era un clásico del siglo XVII. Seré gilipollas, pensé que iba de historias del corazón de tres o cuatro famosillas de aquí, de Asturias, contadas por ellas mismas estilo del club de la comedia. ¡Bueno, que digo historias del corazón! ¡Qué eufemismos! ¡O mejor. qué hipocresía¡... Las historias del corazón son verdaderamente historias de vagina, de folleteo rápido, de aquí te pillo y aquí te mato...Es que ahora o follas con un torero, futbolista o actor conocido o no eres nadie para las revistas de colorines. Claro que si la obra fuera así, tal y como había pensado en un principio, (riéndose) esas famosas asturianas la tendría que firmar no Lope de Vega, sino Lope de Verga



(Se levanta de la silla y vuelve a acercarse hasta las candilejas)

¡Pero que va!. Las famosas asturianas es un título más en la producción de Lope de Vega. Un autor que escribió algo más de 1.500 obras, una cifra impensable hoy en día. Y es que el entretenimiento favorito de los españoles en el siglo XVII era el teatro: los corrales de la comedia, hasta seis había en Madrid y el más famoso era el del Buen Retiro, cambiaban de programa cada semana. Y a la hora de la función, a media tarde, nobles, caballeros, artesanos o soldados iban al teatro a ver el espectáculo pero también a encontrarse, a ser vistos y a ver, y a galantear. Y es que, aunque en el siglo XVII había mucha pobreza y hambre entre la mayoría de la población, desde mendigos hasta hidalgos venidos a menos, al teatro era de las últimas cosas que renunciaban..., aunque nada más fuera por las apariencias que eran el mayor valor, si así se puede llamar, de aquella sociedad. Hasta había nobles arruinados que no tenían para comer, pero que antes de salir al paseo se echaban migas de pan por el chaleco para así aparentar suculentos almuerzos.

(La actriz se pasea por el frente del escenario)

Lope de Vega conoció el éxito, la fama y el dinero. Esto último casi imposible en aquellos tiempos en que los escritores tenían que tener un mecenas, escribir para un rey, príncipe o noble. Y si no malvivir entre trampas, deudas, oficios diversos y picarescas varias. Algunos, como Quevedo, que era miope y fue de los primeros que popularizó las gafas (con los dedos de las manos las simula), los anteojos, y que por eso durante mucho tiempo se llamaron con su nombre, quevedos, tuvo que ser diplomático en Italia, aunque en realidad lo que hizo fue ser espía y jefe de espías y pasar por la cárcel, además de poeta y agudo satírico, Algunas de sus ironías y retruécanos llegaron hasta nuestro tiempo. Me acuerdo de mi abuela que me contaba un atrevimiento de este poeta ante la reina, que cojeaba ligeramente. Una tarde, paseando por el jardín, Quevedo se acercó hasta ella y con una reverencia le ofreció flores, diciendo : “entre el clavel y la rosa, Su Majestad es coja”.



(Vuelve hasta la silla haciéndose la coja y apoyándose en su respaldo continúa sus reflexiones en voz alta)

Claro que muchos otros escritores del Siglo de Oro, que fue un siglo de miseria y hambre para la mayoría de la población así como confirmó la decadencia del Imperio Español, fueron pobres o tuvieron que buscarse una salida en la Iglesia, haciéndose curas o frailes para poder comer caliente todos los días. Así fue eclesiástico Góngora, considerado el poeta más culto y prestigioso de su tiempo, quizá porque escribía versos complicados, jugando con las palabras en vez de con la ideas, en un estilo llamado culteranismo contrapuesto al conceptismo, representado por Quevedo. Góngora era tan complicado que para describir en su poesía a un gallo escribía doméstico del sol, nuncio canoro. Pero antes de ordenarse tuvo una juventud disipada, galanteando con conocidas comediantas, y fue acosado por los acreedores por su desmedida afición al lujo y, sobre todo, al juego. Pero terminó siendo sacerdote y consiguiendo el puesto de capellán real. Lo mismo le pasó a Pedro Calderón de la Barca, el del Segismundo de La vida es sueño o El alcalde de Zalamea, en la que pone las bases del poder en el individuo y en su honor. Calderón fue alegre soldado en su juventud pero después se hizo sacerdote y también fue capellán de Felipe IV... Pero a lo que iba, Lope de Vega a pesar de su éxito y su dinero, terminó siendo también cura: curador oficial de la Cámara Apostólica y familiar del Santo Oficio de la Inquisición. Eso sí, después de correrla bien corrida, como los otros. Dicen las crónicas que Lope fue gallardo, mujeriego y vitalista. Vivió numerosos y apasionados amores, entre los que hubo raptos, aventuras con mujeres casadas, destierros, hijos, duelos y muertes. Vamos, que cuando llegó al sacerdocio estaba bien experimentado.



(Se acerca hasta las perchas donde está colgado el vestuario, descuelga algunos, los mira y los prueba por encima)

Mi papel en Las famosas asturianas, que se desarrolla en la corte asturiana, en tiempos de Alfonso II el Casto, es el de la protagonista: doña Sancha, hija de don García quien quiere que se case con Laín aunque ella está enamorada de Nuño Osorio. Un papel que me permite múltiples registros, desde amante de la caza y de la guerra hasta rendida enamorada. Una obra atrevida para la época ya que al estar basada en el tributo de la cien doncellas, que había que entregar al rey moro, y yo soy una de ellas, me desnudo por completo ante el asombro de la corte, que juzga que estoy loca hasta que les explico que no, que me desnudo porque considero que estoy entre mujeres únicamente, ya que ellos son tan cobardes como féminas porque no se rebelan ante el infamante tributo.



( Vuelve al centro del escenario)

Y además de todo esto, el papel de Sancha me permite cantar en escena:

                   Pariome mi madre
                  una noche oscura,


cubriome de luto,
faltome ventura.
Cuando yo nací,
hora fue menguada:
ni perro se oía
ni gallo cantaba.
Ni gallo cantaba
ni perro se oía,
sino mi ventura
que me maldecía.

(Selecciona un par de vestidos que coloca sobre la silla del lateral y vuelve al centro de la boca del escenario)

El papel de doña Sancha debió de ser escandaloso en la época, ya que hasta finales del siglo anterior, del siglo XVI, estaba prohibido que las mujeres se subieran a los escenarios y sus papeles los representaban muchachos vestidos de mujer. Supongo que Las famosas asturianas, publicada en 1623, no se estrenó, que es lo más probable, o la actriz que hiciera de doña Sancha de la época no se desnudaría en escena. Buena era la Iglesia en aquel entonces para permitirlo, la Inquisición hubiera llevado a la hoguera a la que se atreviese a ello.

(Coge uno de los vestidos que había seleccionado y se lo pone)

Claro que al director de nuestra compañía, y autor de la dramaturgia, eso del desnudo le viene muy bien. Porque, por supuesto, quiere hacer una versión actual, adecuando escenas y diálogos... Y acortando personajes, que hoy la economía manda mucho en el mundo del teatro. Las famosas asturianas tiene un reparto de veinticuatro personajes, además de soldados moros, soldados cristianos, músicos, acompañamiento y gente... Eso sin contar las cien doncellas. Al final lo dejará en una docena de personajes (algunos de ellos dobles), música enlatada y, eso sí, unas cuantas doncellas... desnudas, por supuesto, ya que, según nuestro director, son la esencia de la trama.

(Se quita el vestido y se pone otro)
Y es que el reclamo del cuerpo femenino (se levanta con picardía la falda y se coge los pechos) dice que es fundamental en el argumento de Lope, que si él lo había pensado así en el siglo XVII cómo no lo vamos a respetar en el XXI. Lo único que me parece que respeta el director es la taquilla y el morbo. Y después dice que es feminista, que la igualdad entre hombres y mujeres es esencial, y se declara metrosexual. Eso sí, los desnudos hay que respetarlos pero el texto, no. Nada de versificaciones, que ya se sabe, afirma, que los actores españoles decimos muy mal el verso clásico y el público se aburre. El texto, en tres actos y unos ochenta folios, hay que aligerarlo y actualizarlo.

(La actriz se va quitando el vestido de época y se pone la ropa que traía al principio)

Aunque al final lo descartó, estuvo dudando de conservar parte de la fabla que utiliza Lope en esta obra, una mezcla entre latín macarrónico, bable y dialecto leonés, por si conseguía alguna subvención de la Consejería de Cultura por utilizar la llingua asturiana.
El caso es que ha conseguido financiación y la obra, Las famosas asturianas, se hará. Y yo seré doña Sancha. Una doña Sancha como nunca imaginó Lope de Vega.

(Mira todo el escenario, paseando por él la mirada, y se va por el fondo. Poco antes de salir, se vuelve, mira de nuevo hacía el patio de butacas y todavía dice una última frase antes de macharse definitivamente)

Seré una magnífica Doña Sancha, aquí, en este escenario, con luces, decorado y público... Y espero que haya aplausos, muchos aplausos.

martes, 22 de noviembre de 2011

TARAHUMARAS, LOS QUE CORREN VELOCES

Mujeres tarahumaras confeccionando cestas y exhibiendo sus mercancías/Foto del autor

Algunos tarahumaras hacen de guías para recorridos en caballo por las Barrancas del Cobre/Foto del autor

Cestas, alfarería, collares y pequeños adornos son lo que pnoen a la venta los tarahumaras/Foto del autor

Un grupito de casas tarahumaras/Foto del autor

Lago Arareca, en plena Sierra Tarahumara/Foto del autor

Niñas tarahumaras vendiendo/Foito del autor

Aunque aztecas y mayas sean los grupos étnicos y las culturas indígenas más conocidas de México, en esta parte de Nortemerica han existido, y todavía continúan existiendo algunos a veces precariamente, muchos más grupos o tribus, desde apaches y navajos hasta yaquis, pimas, pápagos, nahuas, purépechas, totonacas, tlaxtecas, otomíes, chichimecas, mixtecos, huastecos, toltecas, zapotecas, olmecas, lacandones, choles, chamulas...Entre ellos están los tarahumaras, una comunidad indígena que oscila, según fuentes, entre 50.000 y 80.000 miembros. Viven en la sierra Tarahumara, entre los numeroso cañones que conforman esta parte tan abrupta de la Sierra Madre occidental, en los estados de Sinaloa y principalmente de Chihuahua, amparados en una topografía difícil. La mayoría de ellos viven aún en cuevas, en cabañas o en pequeñas construcciones de madera con tejados de chapa. Se dedican a una agricultura primitiva (frijoles y algo de maiz) y a una pequeña ganadería (cabras, cerdos) de tipo familiar. Pero gran parte de su economía se basa en el turismo que visita las Barrancas del Cobre y al que ofrecen artesanías: cestería, alfarería y pequeños collares y adornos. Suelen ser las mujeres, con tradicionales vestidos de colores, quienes exponen sus mercancias y los niños quienes acceden al turista bajo el vocablo de "compra".
Los tarahumaras son famosos por su capacidad para recorrer grandes distancias corriendo.Tanto que ellos se llamaa asi mismos rarámuri (los que corren veloces). Fabrican una bebida alcoholica, tesgüino, a base de fermentar granos de maíz cocidos que consumen abundantemente. A pesar de los avances de la religión católica todavía tienen como deidades a Raiénari, dios del sol, y a Mechá, diosa de la luna. Sus chamanes o sacerdotes consumen peyote, la sustancia alucinógena del cactús del mismo nombre.