miércoles, 18 de julio de 2012

ESPAÑA Y LA INDEPENDENCIA DE ESTADOS UNIDOS


Mapa de  Norteamerica de la época

Granaderos españoles y tropas cubanas en la batalla de Pensacola

El general español Bernardo Gálvez

Hace ahora 236 años, el 4 de julio de 1776, Estados Unidos declaró su independencia de Inglaterra, lucha que había comenzado el año anterior y que se prolongaría hasta 1781. Un episodio histórico ampliamente divulgado, objeto de guiones de muchas películas made in Hollywood, pero que aún hoy oculta, o desconoce, el papel que jugó España -a través de Cuba, tan cercana a las costas norteamericanas- en el conflicto.

Unos años antes, a partir de 1760, se inició un fructífero intercambio comercial entre Cuba, colonia española, y las colonias inglesas del norte del continente americano. La melaza de la caña azucarera y el ron eran adquiridas en gran cantidad sobre todo por los territorios de Rhode Island en cuyas destilerías, en número que superaban la treintena, producían el conocido como “ron antillano”. Pagaban en muchas ocasiones con cargamentos de esclavos. Pero en pleno auge de este comercio, concretamente en 1764, Inglaterra corta este intercambio comercial al ejecutar el Sugar Duties Act. Este episodio, junto con el conocido del té, son los detonantes de la separación. Como vemos, entre otras causas, las alimenticias fueron parte importante en la independencia de Estados Unidos. Así lo reconoció uno de los padres de la independencia, John Adams, cuando escribió que no sé por qué debemos sonrojarnos cuando confesamos que la Melaza fue un ingrediente principal en la independencia de Estados Unidos.

El rey español, Carlos III, enemigo de Inglaterra, vio con simpatía el movimiento independentista y apoyo a los insurgentes. Armas y municiones salían de España, desde La Coruña, y también desde México, rumbo a La Habana y de allí iban a parar a Nueva Orleans. En 1779, España decidió dar un paso más y proclamó la guerra contra Inglaterra si ésta no  cumplía con las exigencias de la devolución de Gibraltar y Menorca, la readquisición de La Florida, su marcha de Honduras y de las posesiones británicas en el Caribe. Como esas exigencias no fueron admitidas, España se alió con Francia y emprendió la guerra contra los británicos.

Dos meses más tarde el general español Bernardo Gálvez, nacido en Málaga y muerto en México (donde combatió a los apaches), y que era Gobernador de Luisiana occidental, avanza con su ejercito -formado en gran parte por criollos cubanos- y vence a los ingleses en las batallas de Manchac, Panmure, Baton Rouge... Pone sitio a Pensacola, bloquea el puerto de Nueva Orleans e impide que las tropas inglesas puedan utilizar el río Misssipi. A continuación toma las Bahamas. Como consecuencia de todo ello, España recupera La Florida (perdida a pesar de las adevertencias que había hecho en su momento Pedro Menéndez de Avilés, que fundó allí la primera ciudad, San Agustín, de lo que después sería Estados Unidos) y el rey le concedió el titulo de conde de Gálvez. Sus triunfos fueron tan importantes para la independencia de Estados Unidos que en la parada militar del 4 de julio, acabada la guerra, desfiló a la derecha del mismo George Washington. Asimismo en su honor tomo nombre el condado y la ciudad de Galveston.

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